Grupo Nova Blanca
Grupo Nova Blanca es una empresa de servicios en la Costa Blanca: mantenimiento de jardines y piscinas, poda de palmeras, diseño de paisajismo. Sus clientes hablan ruso, inglés y español. El objetivo era una web que gestionara sola el primer contacto, sin un responsable de por medio. Montamos una landing multilingüe con panel de administración e integramos un Agente IA: asesora, recoge los datos y envía la solicitud lista al responsable por Telegram.

Tres idiomas en una sola web
Nova Blanca cuida jardines, piscinas y palmeras en la Costa Blanca y hace diseño de paisajismo. Sus clientes hablan ruso, inglés o español. Una web en un solo idioma deja fuera a la mitad de ellos.
Por eso la landing se hizo directamente en tres idiomas: ruso, inglés y español. El cambio es instantáneo, sin recargar la página. Y no cambian solo los títulos: también los botones, los estados, los textos de apoyo y las respuestas del chat IA.
El idioma elegido se recuerda. Alguien vuelve al cabo de una semana y la web se abre tal como la dejó. Un detalle que solo se nota cuando falta.
Una ventana en la esquina
Dos o tres segundos después de cargar, en la esquina inferior derecha aparece una pequeña ventana con un saludo. No es un pop-up a pantalla completa, no oscurece el fondo, no hay cuenta atrás. Simplemente se ve que aquí se puede escribir y recibir respuesta ahora mismo.
Una ventana en la esquina es fácil de ignorar, y eso es a propósito: la persona puede seguir leyendo la página con calma. Detrás no hay un bot con guion, botones y respuestas preparadas. Es un empleado IA que se llama Alex, entrenado con los servicios de la empresa y las particularidades de la zona.
La altura de la palmera
El mantenimiento de un jardín encaja mal en una lista de precios. La poda depende de la altura de la palmera, la limpieza de las baldosas del tipo de suciedad, y una piscina conviene mantenerla dos veces al mes, no cuando el agua ya se ha puesto verde.
Alex tiene estas referencias en la cabeza. La diferencia entre una limpieza puntual y un contrato no la explica con una lista de paquetes, sino como lo haría alguien que lleva varias temporadas trabajando en la zona. Ese es el trabajo principal en el primer contacto: no enviar una tarifa, sino explicar por qué el precio es el que es.
Una o dos preguntas
Un formulario mata la conversación. Por eso Alex no suelta una lista de campos: pregunta sobre la marcha, una o dos cosas cada vez, en el momento en que toca.
El cliente cree que solo está preguntando el precio. Al final de la conversación, Alex ya tiene:
- qué se necesita y en qué volumen
- los datos de la propiedad: superficie, metros cúbicos de la piscina, número y altura de las palmeras
- nombre, teléfono y dirección exacta
- el formato del servicio, puntual o periódico
- los detalles que conviene pasar al responsable
El idioma lo detecta solo, desde el primer mensaje. Si el cliente tiene piscina, pregunta también por el jardín. Una vez, sin insistir.
Cada visitante tiene su propio Session ID. Alguien cierra la pestaña, vuelve por la noche y Alex recuerda de qué hablaron por la tarde. No es un puñado de mensajes sueltos, sino un único hilo continuo.
La solicitud en Telegram
Cuando los datos están recogidos, la conversación termina y al responsable le llega por Telegram una solicitud lista. Nombre, contacto, dirección, qué necesita, los detalles y el idioma de la conversación.
El responsable no tiene que chatear, no vuelve a preguntar la dirección ni descifra capturas de pantalla de conversaciones ajenas. Entra en la fase de la llamada y de concretar la visita, cuando ya se sabe todo. Desde el mensaje del cliente hasta el aviso en el móvil pasan unos segundos.
Lo que Alex no hace
No da una cifra exacta. Conoce las referencias, explica de qué depende el precio, pero el importe final lo calcula una persona, después de la llamada y de ver la propiedad. Una palmera no se poda a ciegas, y tampoco se le pone un precio exacto a ciegas.
La segunda limitación es más honesto decirla en voz alta. Aquí las solicitudes van a Telegram, no a un CRM. Mientras el volumen es pequeño, basta: el responsable ve el mensaje y llama. Pero el chat es un canal de avisos, no un embudo. No guarda el historial del cliente ni el estado de cada operación, y con más volumen hace falta un módulo aparte para eso.
Y no damos cifras de este proyecto. No tenemos estadísticas consolidadas de un periodo, así que el caso va de mecánica, no de porcentajes de crecimiento.
La contraseña de los textos
Los textos y las fotos los cambia el propietario por su cuenta. La web tiene un panel CMS con acceso por contraseña: entra, corrige la descripción de un servicio, cambia una foto al terminar la temporada. Sin desarrollador y sin conocimientos técnicos.
El resto va por debajo: metaetiquetas, Open Graph, maquetación semántica, velocidad de carga, versión móvil completa. La mayoría abre una web así desde el móvil, de pie en el jardín, junto a esas mismas palmeras.
La web recibe al cliente, responde a sus preguntas, recoge los datos y pasa la solicitud. El responsable llega a una conversación que ya está hecha.
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Hablar del proyectoNo hacemos «una web más». Integramos la IA en el trabajo del negocio: las solicitudes no se pierden, la rutina pasa a la automatización y los números crecen.